jueves, 21 de abril de 2016

Los efectos de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son una enfermedad grave. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Los trastornos alimentarios pueden generar problemas de salud graves como cardiopatías o insuficiencia renal.
Una persona cuyo peso es, al menos, un 15% menor que el peso promedio correspondiente a su altura, puede no contar con la grasa corporal suficiente para mantener los órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimentarios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.
En el caso de la anorexia, el cuerpo se encuentra en estado de inanición y esta falta de alimentos puede afectarlo de muchas maneras:
  • disminución de la presión arterial
  • las pulsaciones y el ritmo de la respiración
  • pérdida del cabello
  • debilitamiento de las uñas
  • ausencia de la menstruación
  • lanugo, es decir, pelo suave que crece en toda la superficie de la piel
  • mareos e imposibilidad de concentrarse
  • anemia
  • inflamación de las articulaciones
  • fragilidad ósea
En el caso de la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar los siguientes problemas:dolor estomacal constante
  • daño en el estómago y los riñones
  • deterioro de los dientes (debido a la exposición a los ácidos estomacales)
  • agrandamiento permanente de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes
  • ausencia de la menstruación
  • pérdida de potasio (esto puede ocasionar problemas cardíacos e incluso la muerte)
Las personas que padecen el trastorno por atracón y que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de ser diabéticas, tener cardiopatías y algunas otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
El problema emocional que acarrea un trastorno alimentario también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Por lo tanto, es entendible que una persona con trastornos alimentarios se retraiga y se vuelva menos sociable. Es difícil participar de reuniones o comidas con amigos o familiares, o abandonar la ejercitación compulsiva para salir a divertirse.

Las personas con trastornos alimentarios invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida.

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