Debido a que los adolescentes que sufren de trastornos
alimentarios rara vez buscan ayuda por su cuenta, es importante que los padres
actúen rápidamente si sospechan que su hijo tiene un problema y que no se
escondan detrás de una pared de negación. Con frecuencia, la enfermera de la
escuela del adolescente, el maestro o el pediatra pueden ser los primeros en
advertir a los padres sobre la posibilidad de un trastorno alimentario y de que
se necesita ayuda.
Los padres que mencionan el tema con su adolescente
deben esperar una negación acalorada de que hay algún problema. A menos que el
joven aparente estar en un peligro médico inmediato, es posible que tenga que
repetir esta conversación muchas veces antes de que admita su enfermedad y
acepte el tratamiento. Puede empezar diciendo a su hijo que usted piensa que
está sufriendo de un trastorno alimenticio que sobrepasa su control y que usted
está extremadamente preocupado por él.- Primero: Estabilizar al paciente
“El propósito de la intervención médica es tratar al
joven por si se presentan complicaciones, si es necesario”, explica. Esto puede
justificar el ingreso al hospital. Desnutrición severa, definida como menos de
75 por ciento del peso corporal ideal, es una indicación de atención como
paciente hospitalizado. Otras incluyen deshidratación, trastornos de
electrolitos, baja presión, baja temperatura corporal, ritmo cardíaco lento,
pancreatitis e insuficiencia cardíaca. Un adolescente que con determinación se
niega a comer o que se comporta de manera errática también debe ser
hospitalizado.
- Control
Terapia del
comportamiento
Uno o más profesionales de salud mental trabajan con
los pacientes para ayudarlos a identificar los aspectos psicológicos de su
enfermedad. Los jóvenes también aprenden cómo cambiar las reacciones
autodestructivas que tienen ante el estrés. Por ejemplo, un comedor compulsivo
puede aprender una técnica conocida como “hacer una pausa”: Cada vez que siente
la urgencia de comer en exceso, se obliga a cambiar a otra actividad; quizás
llamar a un amigo por teléfono, salir a caminar y así sucesivamente.
Además de la terapia individual, los niños con
frecuencia participan en asesoría grupal, así como en terapia familiar. Toda la
familia debe hacer algunos ajustes a medida que continúa el tratamiento. En
casa, los padres deben resistir la tentación de analizar constantemente los
hábitos alimenticios del joven que está en recuperación. Las horas de la comida
pueden ser una ocasión para tener una conversación agradable en familia, no
cargada de tensión por lo mucho o poco que un miembro de la familia esté
comiendo.
- Medicamentos
Debido a que la depresión es un compañero común de la
bulimia, es posible que se le recete medicamentos antidepresivos en combinación
con varias terapias del comportamiento.
- Asesoría nutricional
La asesoría nutricional es un componente clave para
recuperarse de un trastorno alimenticio. El nutricionista instruye al joven
sobre cómo comer de manera saludable pero tomando en cuenta sus comportamientos
pasados. Por ejemplo, los bulímicos con frecuencia tienen dificultad para
descifrar las señales que el cuerpo transmite al cerebro cuando tiene hambre o
está lleno. Los jóvenes que tienen un historial de comer en exceso y vomitar
pueden preocuparse porque están comiendo demasiado y sentirse tentados a dejar
de comer o regresar a sus antiguos hábitos. Comer comidas pequeñas y frecuentes
en lugar de los tres tiempos convencionales al día mantiene controlada su
hambre y su ansiedad.
El nutricionista podría sugerir que su adolescente
mantenga un diario de alimentación, escribiendo todo lo que ha comido, cuándo y
sus emociones y razones para comer. Sin embargo, esta práctica se debe
interrumpir si parece promover preocupación por los alimentos y la dieta.
- Una visión del futuro
Los índices de recuperación en adolescentes son más
motivadores de lo que son en adultos con trastornos alimenticios. Podemos decir
que aproximadamente la mitad de los bulímicos y anoréxicos se recuperan por
completo, mientras que alrededor del 30 por ciento experimentan recaídas
ocasionales. Una recuperación completa usualmente se mide en años.
Incluso las personas que llegan a un punto donde
pueden decir con confianza que su enfermedad ha quedado atrás, tropiezan de vez
en cuando, especialmente al principio. De nuevo, podemos hacer una relación
entre las personas con trastornos alimentarios y quienes abusan de sustancias,
ya que se convierte en un estilo de vida y distorsiona el pensamiento de un
adolescente.
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