Los investigadores en este campo han descubierto que
los trastornos alimenticios son causados por una compleja interacción de
factores genéticos, biológicos, conductuales, psicológicos y sociales.
Un enfoque consiste en los genes humanos y varias
combinaciones de éstos para determinar si las variaciones de ADN están vinculadas
con el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación.
Los estudios de neuroimagen también están
proporcionando una mejor comprensión de los trastornos de la alimentación y
para ajustar los tratamientos posibles a través de diferentes patrones de
actividad cerebral entre mujeres con bulimia nerviosa y sin el problema.
Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, los investigadores han
sido capaces de ver las diferencias en la actividad cerebral mientras
realizaban una tarea que implicaba la autorregulación (que requiere la
superación de una respuesta automática o impulsiva), proporcionando pistas
sobre la respuesta individual a tratamientos específicos para estas
enfermedades.
Las intervenciones de la psicoterapia también están
siendo motivo de profundo análisis mediante preguntas sobre el comportamiento,
la genética y la función del cerebro para comprender mejor los factores de
riesgo, la identificación de marcadores biológicos.
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