sábado, 23 de abril de 2016

Concepto

¿Qué es un trastorno alimenticio?

Se caracteriza principalmente por períodos o hábitos incontrolados e impulsivos de ingesta de alimentos más allá de unos límites razonables.
Aunque los síntomas no incluyan la toma de purgantes pueden darse episodios esporádicos de ayuno o dietas seguidas de sentimientos de vergüenza o culpa. Las personas que comen compulsivamente suelen experimentar angustia y depresión que, a su vez, den paso a periodos de excesos en la comida. 
El peso corporal puede variar de normal a la obesidad leve, moderada o grave.
Otros trastornos alimentarios pueden incluir una combinación de los signos y síntomas
de la anorexia, la bulimia y / o trastorno por atracón. Aunque estos comportamientos no pueden ser clínicamente considerados como un síndrome de desorden de alimentación, pueden representar un peligro físico y emocional para la persona con estos comportamientos y, de repetirse, quizá precisen de la ayuda de un profesional.


Se trata pues de trastornos en los que las víctimas sufren graves perturbaciones en sus comportamientos alimenticios relativos a pensamientos y emociones, así como cambios en su peso. A menudo, suelen presentarse entre edades comprendidas entre los 12 a 35 años y, por lo general, se traducen en dos principales trastornos: anorexia y bulimia, además de otros trastornos entre los que se contempla el trastorno por excesivo apetito.


Causas

No se conocen con exactitud las causas exactas de estos trastornos. Las mujeres con trastorno de estrés postraumático, sobre todo relacionado a un trauma sexual, son más propensos a desarrollar anorexia nerviosa. La genética puede también ser una razón para padecer el trastorno.

Si bien el tratamiento adecuado puede ser muy eficaz, para muchos de los tipos específicos de trastornos de la alimentación, las consecuencias de estos trastornos suelen ser graves, ya sea por los efectos directos sobre los hábitos alimenticios o de comorbilidad como el pensamiento suicida.
Los trastornos alimenticios son condiciones complejas que se derivan de una combinación tanto del comportamiento como de factores biológicos, emocionales, factores psicológicos, interpersonales y sociales. Los científicos e investigadores están todavía aprendiendo sobre las causas subyacentes de estas perturbaciones en un terreno emocional y físico. Los factores pueden incluir:
Psicológicos:

 
Baja autoestima
Sentimientos de desajuste o falta de control
Depresión, ansiedad, ira, soledad





Problemas de familia y relaciones personales
Dificultad para expresar emociones y sentimientos
Historial de abusos o haber sido ridiculizado por su tamaño o peso



Sociales:
Las presiones culturales que dan un valor añadido al hecho de estar delgado
Los cánones de belleza tanto para mujeres como para hombres en cuanto a pesos y formas específicas del cuerpo


Biológicos:
Se sigue investigando sobre las posibles causas bioquímicas o biológicas de los trastornos alimentarios y también ciertos productos químicos en el cerebro que controlan el hambre y la digestión que se cree presentan un desequilibrio.
Genéticos: Algunos estudios evidencian una predisposición genética   


Bioquímicos:
La conducta alimentaria es un proceso complejo controlado por el sistema neuroendocrino de los cuales el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal es un componente importante.
El desequilibrio de dicho eje se asocia con trastornos de la alimentación, tales como irregularidades en la fabricación, cantidad o transmisión de ciertos neurotransmisores, hormonas o neuropéptidos y aminoácidos.


Lesiones
Algunos estudios han demostrado que las lesiones del lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal pueden estar relacionados con los síntomas patológicos de un trastorno de la alimentación                   
   

viernes, 22 de abril de 2016

Consecuencias

Las consecuencias de los desórdenes alimenticios pueden ser severas. Por ejemplo, uno de cada 10 casos de anorexia nerviosa causa la muerte por hambre, pero cardíaco y otras complicaciones médicas, o por suicidio.
Muchos pacientes también sufren de otras enfermedades psiquiátricas como ansiedad clínica, depresión, cambios e personalidad o problemas de abuso de drogas, o desorden obsesivo-compulsivo y muchos están en riesgo de suicidio.
Otras implicaciones incluyen bajas en el pulso y bajas en la presión, periodos menstruales irregulares o pérdida de los periodos, deshidratación, bajas en la temperatura del cuerpo, reducción en la masa muscular, perdida de calcio en los huesos.
Consecuencias Biomédicas
Trastornos Hipotalámicos y Endocrinos
Irregularidades en la hormona del crecimiento, de las hormonas intestinales, hipercolesterinemia, amenorrea secundaria, disminución de los andrógenos y estrógenos, alteraciones en la actividad de los neurotransmisores (noradrenalina y serotonina) debido a periodos de malnutrición, favoreciendo la aparición de algunos de los síntomas asociados a  los trastornos alimentarios, hipotiroidismo, suprarrenales y pancreáticos.

Renales


En ocasiones acentuados por el exceso del consumo o por la restricción de líquidos y diuréticos.




 Cardiovasculares


Bradicardia, arritmias, hipotensión, edema periférico, disminución del tamaño del corazón, constreñimiento de las paredes ventriculares, derrames en el pericardio, menor respuesta ante el ejercicio.


Gastroenterológicas

Sobre todo estreñimiento, dolores abdominales, vómitos, facilitan de la sensación de plenitud y desgarramiento del esófago si se auto induce el vómito.



Consecuencias Psicosociales
  • Aislamiento Social  
  • Deterioro de la Actividad Escolar o Laboral
  •  Deterioro de la Vida Familiar
  • Deterioro de las Relaciones Afectivas

jueves, 21 de abril de 2016

Trastornos alimenticios mas comunes y síntomas

Ortorexia

Trastornos alimenticios cuando existe una obsesión por comer sano, estamos frente a un caso de ortorexia. Aquí, la persona lleva un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos que va a consumir. Por lo general, esto comienza cuando la persona limita mucho su alimentación, por ejemplo evitando la ingesta de carne roja, huevos, azúcares, lácteos y grasas.



Vigorexia
La vigorexia es un trastorno en el cual la persona se preocupa constantemente por parecer demasiado pequeña y débil. Por lo mismo, quienes sufren este problema realizan mucho deporte orientado a aumentar la masa muscular y para ello, también consumen suplementos proteicos y anabólicos.


Anorexia
Por lo general, las personas que tienen anorexia están obsesionadas con su físico y lo único que buscan es lucir cada vez más delgados. Por lo mismo, dejan de comer, toman remedios para inhibir el apetito o laxantes para perder más peso de lo recomendado. 
Aunque esta enfermedad suele asociarse a las adolescentes, cada vez es más frecuente encontrarla también en hombres y personas adultas. Junto a esto, es importante estar atento a algunos  factores que pueden gatillar el comienzo de este mal: trastornos de ansiedad en la niñez, tener una imagen negativa de sí mismo, tener problemas alimentarios durante la lactancia o la primera infancia, tener concepciones culturales o sociales muy cerradas respecto de la belleza, ser muy perfeccionista o demasiado centrado en reglas, pueden influir en la aparición de la anorexia.

Potomanía
Esta es una obsesión donde, de forma compulsiva, la persona desea beber agua en grandes cantidades durante todo el día. Las personas que sufren potomanía pueden consumir más de cuatro litros al día, y lo hacen con la intención de llenar su estómago y así evitar comer, por lo que también se le asocia a trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia.

Pica
La pica se da más en niños pequeños y se manifiesta como un deseo irresistible de  comer o lamer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso, virutas de la pintura, bicarbonato de sosa, almidón, pegamento, moho, cenizas de cigarrillo, insectos, papel o cualquier otra cosa que no tiene, al parecer, no tiene valor alimenticio.

Permarexia
Es una obsesión donde la persona que la padece piensa que todo lo que come engorda, y esto la impulsa a realizar constantemente distintos tipos de dieta. La permarexia no es una enfermedad en sí, sin embargo es una conducta de riesgo que puede desencadenar otros problemas como anorexia o bulimia.

Pregorexia

Este es un trastorno que sufren las mujeres embarazadas, que se preocupan de forma exagerada por su figura, y que no quieren y tienen miedo de aumentar mucho de peso durante la gestación. Debido a esto, evitan comer o se restringen mucho, e incluso pueden llegar a inducirse vómitos y a aumentar la actividad física, con el fin de eliminar las pocas calorías que ingieren. Por lo general, la pregorexia se da en mujeres muy exigentes e inestables, que tienen baja autoestima y es una conducta muy complicada, pues pone en peligro la salud de la madre y también la del niño que está por nacer.





Manorexia

Es un trastorno alimentario que sufren los hombres y que tiene las mismas características que la anorexia en las mujeres. Los chicos que padecen manorexia le tienen pánico a engordar, y por eso realizan deporte de forma exagerada y constantemente están a dieta. Por lo general, este mal lo padecen hombres cercanos al mundo de la moda y a la estética o relacionados con deportes que exigen poco peso.



Drunkorexia o ebriorexia
La drunkorexia es un trastorno muy extendido entre los adolescentes, que dejan de comer para contrarrestar el efecto calórico del alcohol que suelen ingerir durante los días de “carrete”. Esta enfermedad mezcla la anorexia y el alcoholismo, ya que la persona reemplaza los alimentos por las bebidas alcohólicas.
Bulimia
Ataques de voracidad extrema, donde la persona come mucha comida, sobre todo, productos calóricos es una de las señales que delata a una persona que tiene bulimia. Luego de esto y ante un sentimiento de culpa, el afectado se provoca vómitos para no engordar. Este trastorno lo sufren más mujeres que hombres, sobre todo en la etapa adolescente, y se caracteriza porque quien padece esto está sí está consciente de que su patrón de alimentación es anormal. Aunque se desconoce la causa exacta de la bulimia, los factores genéticos, psicológicos, traumáticos, familiares, sociales o culturales pueden incidir en su aparición.

¿Cuáles son los principales tipos de trastornos en la alimentación?

Hay tres tipos principales de trastornos en la alimentación.
  1. Las personas con anorexia nerviosa tienen una imagen distorsionada del cuerpo, que hace que se vean gordas incluso cuando están peligrosamente delgadas. A menudo se niegan a comer, hacen ejercicio compulsivamente y desarrollan hábitos inusuales como rehusar comer delante de los demás, pierden mucho peso y pueden incluso morirse de hambre. 
  2. Las personas con bulimia nerviosa comen excesiva cantidad de alimentos, luego purgan sus cuerpos de los alimentos y las calorías que tanto temen usando laxantes, enemas o diuréticos, vomitando y/o haciendo ejercicio. A menudo actúan en secreto, se sienten asqueados y avergonzados cuando comen demasiado, pero también aliviados de la tensión y las emociones negativas una vez que sus estómagos están nuevamente vacíos. 
  3. Al igual que las personas con bulimia, aquellas con el trastorno de comer compulsivamente experimentan episodios frecuentes de comer fuera de control. La diferencia es que los comedores compulsivos no purgan sus cuerpos del exceso de calorías.

Es importante prevenir conductas problemáticas para que no se conviertan en trastornos en la alimentación totalmente desarrollados. La anorexia y la bulimia, por ejemplo, suelen estar precedidas de una dieta muy estricta y pérdida de peso. El trastorno de comer compulsivamente puede comenzar con comilonas ocasionales. Cada vez que una conducta alimenticia comienza a tener un impacto destructivo en el desempeño de las funciones de una persona o la imagen de sí misma, es hora de consultar a un profesional de la salud mental altamente capacitado, como un 

Los efectos de los trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios son una enfermedad grave. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Los trastornos alimentarios pueden generar problemas de salud graves como cardiopatías o insuficiencia renal.
Una persona cuyo peso es, al menos, un 15% menor que el peso promedio correspondiente a su altura, puede no contar con la grasa corporal suficiente para mantener los órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimentarios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.
En el caso de la anorexia, el cuerpo se encuentra en estado de inanición y esta falta de alimentos puede afectarlo de muchas maneras:
  • disminución de la presión arterial
  • las pulsaciones y el ritmo de la respiración
  • pérdida del cabello
  • debilitamiento de las uñas
  • ausencia de la menstruación
  • lanugo, es decir, pelo suave que crece en toda la superficie de la piel
  • mareos e imposibilidad de concentrarse
  • anemia
  • inflamación de las articulaciones
  • fragilidad ósea
En el caso de la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar los siguientes problemas:dolor estomacal constante
  • daño en el estómago y los riñones
  • deterioro de los dientes (debido a la exposición a los ácidos estomacales)
  • agrandamiento permanente de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes
  • ausencia de la menstruación
  • pérdida de potasio (esto puede ocasionar problemas cardíacos e incluso la muerte)
Las personas que padecen el trastorno por atracón y que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de ser diabéticas, tener cardiopatías y algunas otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
El problema emocional que acarrea un trastorno alimentario también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Por lo tanto, es entendible que una persona con trastornos alimentarios se retraiga y se vuelva menos sociable. Es difícil participar de reuniones o comidas con amigos o familiares, o abandonar la ejercitación compulsiva para salir a divertirse.

Las personas con trastornos alimentarios invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida.

Trastornos alimentarios en hombres

Al igual que las mujeres que padecen trastornos alimenticios, los hombres con ese mismo problema también tienen un sentido distorsionado de su imagen corporal. Para algunos, sus síntomas son similares a los observados en las mujeres. Otros pueden presentar la sintomatología de una dismorfia muscular, un tipo de trastorno que se caracteriza por una gran preocupación en desarrollar los músculos. 

A diferencia de las niñas con trastornos alimenticios, que en su mayoría quieren perder peso, algunos niños con dismorfia muscular se ven como más pequeños de lo que realmente son y quieren aumentar de peso o masa muscular. Hombres y niños son más propensos a usar esteroides u otras drogas peligrosas para aumentar la masa muscular.

Aunque los hombres con trastornos alimenticios presentan los mismos signos y síntomas que las mujereas, son menos propensos a ser diagnosticados ya que socialmente se considera un trastorno femenino.

Investigacion de los TA

Los investigadores en este campo han descubierto que los trastornos alimenticios son causados por una compleja interacción de factores genéticos, biológicos, conductuales, psicológicos y sociales.
Un enfoque consiste en los genes humanos y varias combinaciones de éstos para determinar si las variaciones de ADN están vinculadas con el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación.
Los estudios de neuroimagen también están proporcionando una mejor comprensión de los trastornos de la alimentación y para ajustar los tratamientos posibles a través de diferentes patrones de actividad cerebral entre mujeres con bulimia nerviosa y sin el problema. Utilizando imágenes de resonancia magnética funcional, los investigadores han sido capaces de ver las diferencias en la actividad cerebral mientras realizaban una tarea que implicaba la autorregulación (que requiere la superación de una respuesta automática o impulsiva), proporcionando pistas sobre la respuesta individual a tratamientos específicos para estas enfermedades.
Las intervenciones de la psicoterapia también están siendo motivo de profundo análisis mediante preguntas sobre el comportamiento, la genética y la función del cerebro para comprender mejor los factores de riesgo, la identificación de marcadores biológicos.


miércoles, 20 de abril de 2016

Psicología del los Trastornos Alimenticios

Los trastornos alimenticios se clasifican en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales publicado por la American Psychiatric Association, pero hay otros problemas psicológicos a tener en cuenta en los trastornos alimenticios, algunos cumplen los criterios de un eje independiente o un trastorno de la personalidad también codificado, considerados y diagnosticados como trastorno alimenticio.

La relación de causalidad entre los trastornos de personalidad y trastornos de la alimentación aún no ha sido plenamente establecida. Algunas personas han sufrido un trastorno anterior lo que puede aumentar su vulnerabilidad a desarrollar un trastorno de esta índole. La gravedad y el tipo de síntomas del trastorno alimenticio se ha demostrado que afectan a la comorbilidad.

Tratamiento para los trastornos alimentarios

Debido a que los adolescentes que sufren de trastornos alimentarios rara vez buscan ayuda por su cuenta, es importante que los padres actúen rápidamente si sospechan que su hijo tiene un problema y que no se escondan detrás de una pared de negación. Con frecuencia, la enfermera de la escuela del adolescente, el maestro o el pediatra pueden ser los primeros en advertir a los padres sobre la posibilidad de un trastorno alimentario y de que se necesita ayuda.

Los padres que mencionan el tema con su adolescente deben esperar una negación acalorada de que hay algún problema. A menos que el joven aparente estar en un peligro médico inmediato, es posible que tenga que repetir esta conversación muchas veces antes de que admita su enfermedad y acepte el tratamiento. Puede empezar diciendo a su hijo que usted piensa que está sufriendo de un trastorno alimenticio que sobrepasa su control y que usted está extremadamente preocupado por él.

  • Primero: Estabilizar al paciente

“El propósito de la intervención médica es tratar al joven por si se presentan complicaciones, si es necesario”, explica. Esto puede justificar el ingreso al hospital. Desnutrición severa, definida como menos de 75 por ciento del peso corporal ideal, es una indicación de atención como paciente hospitalizado. Otras incluyen deshidratación, trastornos de electrolitos, baja presión, baja temperatura corporal, ritmo cardíaco lento, pancreatitis e insuficiencia cardíaca. Un adolescente que con determinación se niega a comer o que se comporta de manera errática también debe ser hospitalizado.
  •   Control
Terapia del comportamiento
Uno o más profesionales de salud mental trabajan con los pacientes para ayudarlos a identificar los aspectos psicológicos de su enfermedad. Los jóvenes también aprenden cómo cambiar las reacciones autodestructivas que tienen ante el estrés. Por ejemplo, un comedor compulsivo puede aprender una técnica conocida como “hacer una pausa”: Cada vez que siente la urgencia de comer en exceso, se obliga a cambiar a otra actividad; quizás llamar a un amigo por teléfono, salir a caminar y así sucesivamente.
Además de la terapia individual, los niños con frecuencia participan en asesoría grupal, así como en terapia familiar. Toda la familia debe hacer algunos ajustes a medida que continúa el tratamiento. En casa, los padres deben resistir la tentación de analizar constantemente los hábitos alimenticios del joven que está en recuperación. Las horas de la comida pueden ser una ocasión para tener una conversación agradable en familia, no cargada de tensión por lo mucho o poco que un miembro de la familia esté comiendo.
  • Medicamentos
Debido a que la depresión es un compañero común de la bulimia, es posible que se le recete medicamentos antidepresivos en combinación con varias terapias del comportamiento.
  • Asesoría nutricional
La asesoría nutricional es un componente clave para recuperarse de un trastorno alimenticio. El nutricionista instruye al joven sobre cómo comer de manera saludable pero tomando en cuenta sus comportamientos pasados. Por ejemplo, los bulímicos con frecuencia tienen dificultad para descifrar las señales que el cuerpo transmite al cerebro cuando tiene hambre o está lleno. Los jóvenes que tienen un historial de comer en exceso y vomitar pueden preocuparse porque están comiendo demasiado y sentirse tentados a dejar de comer o regresar a sus antiguos hábitos. Comer comidas pequeñas y frecuentes en lugar de los tres tiempos convencionales al día mantiene controlada su hambre y su ansiedad.
El nutricionista podría sugerir que su adolescente mantenga un diario de alimentación, escribiendo todo lo que ha comido, cuándo y sus emociones y razones para comer. Sin embargo, esta práctica se debe interrumpir si parece promover preocupación por los alimentos y la dieta.
  • Una visión del futuro
Los índices de recuperación en adolescentes son más motivadores de lo que son en adultos con trastornos alimenticios. Podemos decir que aproximadamente la mitad de los bulímicos y anoréxicos se recuperan por completo, mientras que alrededor del 30 por ciento experimentan recaídas ocasionales. Una recuperación completa usualmente se mide en años.
Incluso las personas que llegan a un punto donde pueden decir con confianza que su enfermedad ha quedado atrás, tropiezan de vez en cuando, especialmente al principio. De nuevo, podemos hacer una relación entre las personas con trastornos alimentarios y quienes abusan de sustancias, ya que se convierte en un estilo de vida y distorsiona el pensamiento de un adolescente.